Ningún romance fallido puede llenar este vacío.
Odio odiarte tanto como para no poder quererte otra vez.
Hay una especie de encanto en lo enfermo de la obsesión. Un "no se que" hermoso detrás del no poder dormir, no tener hambre e incluso el ya no tener sueños mas allá del objeto de nuestra fijación. Es encantador y aterrador a la vez, da mucho miedo el saber que en el fondo un poco disfrutas tu miseria. ¿Es porque creo que la merezco? ¿tan mal estoy?
Comentarios
Publicar un comentario