Te quiero, estúpido.

 No todo tiene que ser arte ni bello. A veces uno simplemente quiere ser uno.

El problema es cuando estás cansado de vos mismo, de ser y de sentir; y querés cambiar quién sos para ver si eso cambia lo que sentís. Pero nunca funciona.

Si llegás a leer esto: Te quiero, estúpido.

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