Miedo

 No sabía lo que era el dolor hasta hace poco: sentirse morir en vida, tener miedo, mucho miedo.

Vivir constantemente angustiada, despertar cada día con la mente nublada, la opresión en el pecho que no te deja respirar y esa sensación de que, en cualquier instante, rompes a llorar. Porque sí, por todo lo que venís aguantando y tratando de ocultar.

Por fin comprendo eso que tantas veces escuché: y es que rota se camina igual.

Qué duro es.

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