Hay una especie de encanto en lo enfermo de la obsesión. Un "no se que" hermoso detrás del no poder dormir, no tener hambre e incluso el ya no tener sueños mas allá del objeto de nuestra fijación. Es encantador y aterrador a la vez, da mucho miedo el saber que en el fondo un poco disfrutas tu miseria. ¿Es porque creo que la merezco? ¿tan mal estoy?
Entradas populares de este blog
Introducción
Ya casi eran dos años de distanciamiento, dos años en los que no podían hablarse porque dolía, en todas partes, muy adentro. Faltaba poco tiempo para su cumpleaños, ella sólo quería saber cómo se encontraba, vio lo que no quería ver, se enteró de algo que no quería saber. Quería llorar, sentía nauseas, no lograba dejar de pensar en él, siendo feliz cuando debería ser miserable, debería sufrir toda su vida. Él no merecía amor.
Comentarios
Publicar un comentario